Diciembre. Volví a Villa La Angostura para las vacaciones y llovió durante días. Cuando por fin salió el sol, ya había quedado en hacer algo con dos amigas, hermanas mellizas, compañeras de la primaria a las que hacía mucho que no veía. Me dijeron que primero tenían que sacar a pasear a la perra, y les pregunté si el plan no podía ser justamente ese. Cuando conocí a Onna, me pareció hermosa. De chicos íbamos mucho al Cerro Bayo, así que fuimos a ver cómo había quedado después de tanta lluvia: estaba todo florecido. Subiendo en el auto ya vimos margaritas, y frenamos a sacarle fotos a Onna entre las flores. Pero al llegar a la base del cerro nos encontramos con esta locura de margaritas. Almorzamos unos sándwiches mientras Onna corría como loca, y ahí salió esta foto.











