Les di dos opciones: “o vamos al lago a tomar unos mates, o hacemos la histórica y subimos hasta la punta de esa montaña”, señalando la cima del Falso Filo Belvedere desde mi casa en el lago Correntoso. “Yo voto por la histórica”, dijo Valentín. Por la hora a la que arrancamos no había mucho margen para descansar, así que le metimos pata y en poco más de dos horas estábamos arriba. La luz estaba perfecta. Hubo tiempo para unos mates y unas fotos mientras el cielo se ponía cada vez más naranja. Nuestra primera aventura me regaló esta foto de Valen “WOS” con los últimos rayos de sol del día. Cuando nos quisimos dar cuenta, el sol ya se había ido, hacía frío y estaba cada vez más oscuro. Bajamos alumbrando el camino con los celulares. En casa nos esperaba mi mamá con empanadas. Lujo.











