Terminaba el verano en el pueblo y yo en breve tenía que volver a la ciudad. Los caballos que habían trabajado toda la temporada en las cabalgatas del Cerro Bayo volvían a su hogar: el paraje de la familia Martin, primeros pobladores de Villa La Angostura. Me enteré de la travesía la noche anterior, mientras me tomaba una cerveza con un amigo. El hijo más chico de los Martin lo llamó para avisarle que uno de los que iba se bajaba, y mi amigo propuso que fuera yo. Dije que andaba muy bien a caballo, solo para que me dejaran ir. La foto es de la primera mañana de los tres días de cabalgata junto a gauchos locales, [X] kilómetros en total. Me regalaron una de las experiencias más patagónicas que viví en mi vida, y esta foto de recuerdo, que al día de hoy sigue siendo una de mis favoritas.











