Naza, un amigo del pueblo, volvió a Angostura de vacaciones después de muchos años. Hoy vive en Canadá. Después de un verano lleno de aventuras, llegaba la última: un campamento organizado a último momento. Había que hacer las compras, y Naza me llamó: “Yo compro para el asado. Vos andá yendo al camping, que se viene un tremendo atardecer. Quiero que le saques una foto al atardecer de mi despedida”. Naza se perdió su último atardecer para que yo llegara a verlo y sacar esta foto.











